Este espacio corresponde, grosso modo, al sistema montañoso que se extiende, a los dos lados de la frontera, desde las sierras de Coroa, Teixeira y Segundera, por el poniente (oeste), por las sierras de Montesinho y Atalaya y valle de Sanabria, por el centro, hasta los contornos suaves y de pequeña altitud de la sierra de la Culebra, diluyéndose hacia el este en el valle del Esla, ya en la inmensa llanura de la meseta castellana, que las contiguas (vecinas) Tierras de Tera, de Tábara, de Aliste y de Alba anuncian apenas.
Este sistema de sierras está surcado de oeste a este por el valle del Río Tera, coronado (en las alturas) por el Lago glaciar de Sanabria. La inmensa (ensenada) cuenca del embalse de Ricobayo, en el Esla, y las dos de Cernadilla, Valparaiso y Nuestra Sra del Agavanzal, en el Tera, han trasformado los valles de estos ríos en una gigantesca reserva hídrica, encuadrada en un entorno a veces escarpado, a veces extendido, pero siempre de una elevada calidad estética y ambiental. En el sur están los encajados valles de las cabeceras de los ríos Tuela y Sabor que marcan la transición hacia las tierras más bajas del lado portugués en un majestuoso escenario de contraste de colores y formas, con la sierra de Nogueira en el medio, imponiendo la continuidad de la montaña en el interfluvio de las dos cuencas.

